jueves, 28 de mayo de 2009

...y no sé si servirá de algo; pero tampoco creo que provoque nada malo.










Ya sabés que estoy para ser tus ojos cuando tus párpados, cansados, no den más y se cierren.



Tus oídos cuando los tuyos no quieran oír más los gritos de la ciudad.
Y tu boca y tu grito cuando se te acabe el aliento y no alcance ni para ese último suspiro.







Puedo ser tu escalón cuando quieras llegar alto (cada vez más alto); tu paraguas para los días en los que el cielo llora sobre tu espalda; tu compañía para alivianarte el peso de tu mochila y llevarla, como siempre, de a dos.

Y por qué no tu mano cuando necesites saber que no estás sola, cuando estás por caer al precipicio.




Si me dejás, también puedo ser tu Thelma (o tu Louise) y saltar juntas, no importa a dónde, para qué, por qué y ni si vamos a volver. Saltar juntas y ya.







- te amo

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