Hoy me tenté. Me reí tanto que no podía parar... Pero al avanzar la risa, mi cabeza me empezó a traicionar y ya no reía sólo por lo que me había causado gracia, ahora ya era una risa melancólica. Ahora pensaba en "¿hace cuánto tiempo no me reía tanto hasta no poder parar?" y no sabés lo ¡dificil! que es darse cuenta que ya no pasa muy seguido, porque ya no estás muy seguido, no estamos. No sabés cómo y cuánto duele saber que lo que hace un tiempo me parecía lo más normal del mundo, tentarme una, tres, cinco veces por día, hoy si pasa una vez a la semana me toma por sorpresa... Y ni siquiera puedo disfrutarlo hasta el final, porque siempre aparecés, antes de que pueda evitarlo, aparecés. Siempre. Y la tristeza cava un poco más profundo cuando también me doy cuenta que nadie me hace reír como vos, que nunca tuve risas tan auténticas como las que vos me provocaste.
Te extraño.
Y también me extraño a mí, cuando estabas al lado mío...
No hay comentarios:
Publicar un comentario