lunes, 25 de mayo de 2009





70 años cumplirías hoy.
Como a vos, no extraño a n a d i e.
Cuando quiero huir, no importa de quién, ni cómo, ni cuándo, ni por qué; simplemente huir, sos la primera persona que viene a mi mente. (Y sé que si estuvieras acá, también serías el primero en preguntarme qué me pasa, como lo hacías cada vez que escuchabas un portazo histérico y caprichoso, y buscarías la manera de consolarme, que sería con un chocolate, que a pesar de que nadie crea que me ayudaría, me lo darías con tanto amor y deseos de protegerme que me curaría, aunque parezca imposible, y me haría olvidar, aunque sea por un minuto, a todo y todos).
Me llenás tanto el corazón, y a la vez me dejas un vacío tan grande. Sé que así tiene que ser, porque después de todo es el ciclo de la vida, ¿no? Pero quiero que sepas que estás presente en mí a cada momento, cada día de mi vida, con cada canción que escucho, cada foto que veo, cada palabra sabia que me dan, cada marroc que como, y cada recuerdo que me viene en cualquier lugar, momento y con cualquier compañía, que me produce esa extraña y enorme mezcla de sentimientos, entre los que se destacan la tristeza, la melancolía, la falta que me hacés, la felicidad y el orgullo.

Sobre todo el orgullo.

Te quería pedir que me sigas cuidando desde donde sea que estés, como lo venís haciendo (sé que lo haces, y gracias por eso) desde que supiste que estaba en la panza de mamá, y antes también, cuidándola a ella y a papá; hasta ahora.

Y a pesar de que a veces dude si realmente hay algo después de que morimos, cuando el corazón se nos detiene, vos sos mi único motivo por el cual deseo que realmente exista ese reencuentro entre los que siguen acá, con los pies sobre la tierra, y los que tal vez hace mucho, tal vez hace poco, ya abandonaron sus cuerpos; porque si bien nadie sabe exactamente lo que es la felicidad TOTAL, o bien para cada uno es algo distinto, te aseguro que con un abrazo más tuyo, me queda garantizada la f e l i c i d a d a lo largo de todo lo que quede de mi existencia, aunque sea tan solo imaginando o recordando ese abrazo.

Te amo, te extraño, te necesito. Y sabé que estas constantemente en mi alma, mente y corazón. En cada instante de mi vida; para toda la vida.

No hay comentarios: